La semana pasada os hablamos de la importancia de saber empoderar a los equipos, hoy continuamos con este tema y os traemos 4 claves para motivar a tu equipo.    

Gestión emocional 

Liderar adecuadamente un equipo está muy relacionado con saber liderar emociones, tanto las propias, como las de las personas que componen tu equipo. Por ello debemos conocer de qué forma actúan las emociones en nosotros; pues bien, existen tres formas:

    • Mental: Este tipo de emociones influyen en la atención y en la memoria.
    • Conductual: Nos ayuda a decidir si debemos acercarnos o alejarnos de según que personas o situaciones.
    • Físico: Influye en el ritmo cardiaco y en algunas funciones fisiológicas.  

Durante la jornada laboral continuamente estamos sometidos a momentos de tensión, estrés y hostilidad.  Por eso, contar con un líder que sepa entender esas emociones, expresarlas y reconducirlas hacia un espacio positivo es crucial para crear un buen ambiente de trabajo y, por supuesto, empoderar a tu equipo. Porque ayudas a desarrollar su autonomía e independencia emocional. 

Muy relacionado con las emociones, un líder que tenga la capacidad de transmitir a su equipo un estado de ánimo positivo y cooperativo, ayuda a implementar un estado de éxito. Este tipo de líderes se denominan resonantes, porque sus emociones impactan directamente en su equipo y las personas que lo forman, haciendo que todos den lo mejor de sí mismas.  

¿Que puedes hacer para ser un buen líder y crear un equipo positivo? 

    • Ser asertivo  
    • Comprender las emociones personales  
    • Construir y crear inteligencia colectiva 
    • Transmitir y crear un buen ambiente 
    • Crear un equipo compacto 

Motivación 

Para alcanzar una mayor productividad en tu empresa, necesitas encaminar a los empleados hacia el mismo objetivo y propiciar un buen clima laboral, porque sólo en un ambiente cómodo es posible lograr el máximo rendimiento de tu personal. 

Saber motivar a tu equipo es importante para crear un cambio de comportamiento, según Daniel Pink existen dos tipos de motivación: 

    • Intrínseca: Motivación causada por factores propios y personales. Nace del interior de cada uno, independientemente de cualquier tipo de estímulo externo, por ejemplo, el amor propio, la satisfacción personal, la independencia o la confianza. 
    • Extrínseca: Motivación causada por factores externos, por ejemplo, más común en el entorno laboral es el económico. A veces este tipo de motivación es simplemente la validación personal por parte de un tercero, como los elogios.   

Es necesario trabajar ambas con el equipo, por ejemplo, para la motivación intrínseca se pueden dar herramientas para que los equipos logren sus objetivos y se sientan satisfechos con su trabajo y para la extrínseca se pueden reconocer estos logros y realizar pequeños gestos, que marcan la diferencia, como ser amable, reconocer logros, dar feedback, interesarse por sus problemas personales e incluso mantener conversaciones con temas no laborales. 

Resolución de conflictos o problemas 

La gamificación es una metodología que consiste en aplicar técnicas y dinámicas de juegos dentro de un contexto de trabajo, uno de sus propósitos es motivar a tu equipo y ayudarles a formar un grupo unido, ya que entre todos tienen que resolver un reto. 

¿Cómo hacerlo?  

      1. Define las bases del juego: ¿Qué problema hay que resolver? ¿Qué objetivos tienen? ¿En qué contexto? 
      2. Ambiente de juego: ¿Qué equipos se forman? ¿Dónde trabajarán? ¿Qué roles tienen dentro del equipo? 
      3. Establece un esquema de puntuación y reconocimientos: ¿Qué consiguen al final del juego? 
      4. Crea misiones o retos: Esto creará una competencia entre equipos, al igual que ganas de participar y colaborar con sus equipos. 
      5. Utiliza niveles, logros, metas, hitos, insignias 
      6. Potenciar la Urgencia y la Escasez: esto hace que todos se mantengan activos e involucrados. 
      7. Crea Smart Rankings, calificaciones, leaderboards al final del juego.

Recuerda que no queremos generar competitividad, sino incentivar el pensamiento crítico para que sean capaces de hacer frente a los problemas y conflictos que pueden encontrarse en su día a día a través de una visión proactiva. 

Actitud positiva 

No todo el mundo es capaz de percibir y afrontar su entorno de una manera positiva y constructiva. En ocasiones esto resulta complicado, ya que la evolución nos ha programado para prestar atención siempre a lo negativo o peligroso de nuestro entorno.  

Por eso mismo, debemos de acabar con esa tendencia pesimista y difundir día a día un mensaje más positivo en nuestros equipos. ¿Qué podemos hacer para entrenar la positividad? 

    • Prácticas la terapia narrativa: Reformular o poner el foco en lo bueno, siempre ocurren adversidades en nuestros puestos de trabajo, intentar ver lo positivo siempre es importante. 
    • Recuperar la sensación de control: Difundir el mensaje de control, saber cuáles son realmente nuestros problemas y los que realmente podemos autogestionar, nos aporta motivación y control en nuestro trabajo.  
    • Potenciar la gratitud: Son esos pequeños gestos que marcan la diferencia, trabajar la gratitud y tener claro qué cosas tenemos y por las que nos sentimos agradecidos. Una buena técnica es escribir cada día una lista de 3 cosas por las que estar agradecido o 3 cosas buenas que nos han pasado durante ese día.